¿Por qué Sexuenea?

A muchxs os sonará a chino o a klingon ese palabro. Pues bien, el palabro es un homenaje al origen de esta web, que era un blog, casi hecho a mano, con la colaboración de un gran amigo medio simio.

                Y aunque haya cambiado, mutado y evolucionado; guarda la esencia.

                ¿Por qué tan importante mantener el nombre? El nombre de este espacio está compuesto por un nombre y un sufijo, ambos en euskera. “Sexu”, que significa (¡Oh, sorpresa!) “sexo(s)” y “-enea”, que es un sufijo genitivo. Un sufijo que hace referencia a un lugar, un espacio. Es decir, “Sexuenea” es, el lugar de los sexos, la casa de los sexos. De los sexos y de sus deseos, sus encuentros, sus sentimientos y sus relaciones… tanto públicas como privadas.

                Lo sé, lo sé, sé que esto de “sexos” os chirría y mucho… pero no compete en esta sección explicar la visión sexológica o punto de partida. Para eso, hay otra sección*.

                Prefiero atender a otra duda que os habrá surgido: “¿Por qué mantener un nombre en euskera cuando el blog es ahora en castellano?… es más, ¿por qué un blog en castellano?”. Porque, se tenía que escoger entre las dos lenguas; la aventura de intentar ofrecer un espacio bilingüe fue una locura: por no tener medios para externalizarlo, por la dificultad de traducción del lenguaje técnico así como humorístico,… Y eso, unido a la ambición de dar el paso de rincón a espacio, fue razón suficiente para decantarse por el castellano.

                Por último, recordar porqué nace el blog y porqué sigue esta web. Estas últimas décadas el sexo ha ido cogiendo cada vez peor fama, porque se ha entendido como sexo genital y en término binario o, como se suele decir erróneamente; como sexo biológico. Pues bien, es una estupidez comprenderlo como eso y, más aún, llamarlo así (a ver si el cerebro es menos biológico que los genitales…).

Pero, el sexo es algo más complejo que dos categorías excluyentes la una de la otra… ¡bastante más! El sexo nos hace ser como somos y nos diferencia de todos los demás, a la vez que nos hace querer encontrar a otrxs, desearles y disfrutar. Porque el sexo es el gran invento diferenciador de la naturaleza. Porque, como decía una profesora de latín, “el sexo mueve el mundo”. Y algo tan complejo, rico y diverso merece la pena explorarlo.