Sobre N.J. Brau

Estas son unas pocas líneas para que entendáis mejor la mente revuelta y revoltosa tras este blog.

La autora:

Fundadora de Sexuenea. Sexófila, sexóloga y feminista a partes iguales. La ortodoxia nunca fue lo mío. Devoralibros y adoragatos.

            Formación

            Comenzaré diciendo que soy coleccionista de masters. Tengo 3, un curso post-universitario y una licenciatura. Ahí es nada.

            De enana soñaba con ser una arqueóloga sexy rollo Indiana Jones femenina o una científica de laboratorio… pero algo paso por el camino y acabé en las ciencias sociales. Suena a festival desfase que acaba en resacón, pero realmente creo que cambiar mi dirección me ha permitido ser más ecléctica y compleja.

            Así, he acabado siendo una mujerzuela que lo mismo te habla de neoliberalismo, de Camille Paglia, de cuerpos sexuados o de gestión de celos. Variadito. Bio-psico-social, que le dicen los modernios.

            Pero dejándonos ya de coñas, estos son mis estudios formales:

  • Licenciatura en Sociología – Universidad del País Vasco (año 2011-2012 en la Universidad Complutense de Madrid) 2008-2012
  • Máster en Sexología: Educación y Asesoramiento Sexual – Instituto de Sexología In.Ci.Sex conveniado con Universidad Alcalá de Henares 2011-2013
  • Máster en Psicología de las Organizaciones e Intervención Psicosocial – Universidad del País Vasco 2012-2013
  • Training en Sexología Clínica – Centro de Atención a la Pareja Biko Arloak 2013-2014
  • Máster en Igualdad y Género en el ámbito Público y Privado – Universidad Jaume I de Castellón 2015-2016

Lo más curioso es, que nunca consigo ser “simplemente” una de esas versiones de mí misma. Soy incapaz de practicar la reducción a la simpleza y me aburre la idea de la ortodoxia. Soy una mujer que aprende, interioriza, mezcla y construye nuevas ideas multidisciplinares. Porque seguir como una borrega lo que ya está dicho era un poco aburrido.

Andadura

            Aquí se supone que va lo profesional. Os diré que, para ser del 90, he hecho casi de todo. Curros para sacarme “propinejas” y, como nos gusta decir, “cosas de lo mío”. He puesto cafés, copas y gintonics, he hecho encuestas a pie de calle, puerta por puerta; he entrevistado, he transcrito;  he dinamizado, he dado clase, vamos, que he formado a todo tipo de personas (alumnado, profesorado, familias, personas adultas,…),  he hecho terapia, he dado charlas,…

No se me caen los anillos por decir que he trabajado en puestos para los que estaba sobrecualificada, es lo que me ha tocado, y también en ellos he aprendido mucho. He hecho de todo y de todo he aprendido. A ser mejor profesional. A ser paciente. A ser cercana y atenta. A procurar que tu día no afecte tu trabajo. A adaptarme. Y a dar el 200% por mi sueño, porque, por muy topicazo que suene, cualquiera que me conozca te lo confirmará.

            La persona tras el personaje

            Si hasta ahora te he parecido complicada. Agradece que te daré la versión resumida en este apartado dedicado a lo más personal.

Soy una persona pasional. Sé que la pasión está muy mal vista en nuestros días, así que me explicaré. La intuición y las corazonadas junto con sentimientos incondicionales (a priori). Suena contradictorio. Pero no. Doy bienvenidas, acepto con tolerancia y lealtad. Pero la traición o el menosprecio los cobro caros.

            Adoro los animales, algunos más que otros, por ejemplo, soy más de gato que de perro, porque adoro los gatos (sí, hasta los calvos). También los caballos, los lobos, los cuervos y las serpientes me vuelven loca. Me crié con un padre obsesionado con Félix Rodríguez de la Fuente, es un milagro que no sea una Paqui de la jungla.

            La música, la lectura y unas buenas cañas o unos buenos vinitos. En su defecto, un buen café y una buena conversación también me suelen satisfacer. Eso es para mí la buena vida. Y con buena gente, es mejor; pero no imprescindible. Disfruto de la soledad escogida y exprimo las ventajas de la impuesta.

            Tengo un cerebro en eterno run-run que siempre encuentra una pregunta más, un rizo más, una curva más. Eso a veces cansa, pero también es divertido ver conexiones que para otros estaban ocultas.

            Sexófila, sexóloga, feminista y sin vergüenza. Nunca fui una señorita. Ni quise serlo.