Mi primera fiesta BDSM

¿En qué se parece la primera fiesta BDSM a la primera comunión? ¡En que en las dos te dan tu primera hostia! Badam tsss!!! Tras esta estupidez para romper el hielo, pongámonos en serio. Mucha gente tiene un montón de dudas sobre las fiestas BDSM; desde la frecuente y coitocéntrica “¿pero ahí se folla?”, pasando por la precavida “¿pero hay que hacer lo que te digan?”, a la astracanada de “¿sois una logia masónica que escucha techno?”. En este post intentaré explicar qué puede pasar y dar unos cuántos tips sobre qué se debería y qué no se debería hacer. ¡Toma Nota!

Hay tantas posibilidades como espacios de fiesta y personas BDSMeras hay. Es decir, anything could happen.  Podría haber escenas que impliquen genitales y prácticas más “normativas” o no, eso dependerá. Pedazo de información os acabo de dar. Pero es que es así y aquí ya empiezo con tips para vuestra primera fiesta.

 Mi primer consejo, es que te informes sobre cómo suelen ser las fiestas en ese local específico que has elegido. Para ello, como mínimo, pregunta a la dirección del local; cómo máximo e ideal: consulta a la dirección, a asistentes habituales y, cómo no, consulta a las amistades que ya presupongo tienes en la escena. Aquí debo hacer un inciso, si no las tienes aún, reflexiona sobre porqué no; si no te interesa y sólo vienes a jugar y curiosear, es tu decisión, aunque no la más acertada desde una perspectiva de seguridad y bienestar en la escena.

 Ten una llamada de seguridad o incluso ve con alguien. En relación a lo anterior, está guay que vayas con alguien de tu confianza y está aún mejor incluso que alguien externo al contexto te haga de llamada de seguridad. Es decir, alguien con quien acuerdes que cada x tiempo darás señales de vida y alguien a quien podrás acudir o que acudirá a tomar las medidas necesarias (incluso de emergencia) si fuesen necesarias.

Se cordial, amable y no juzgues. Si alguien no es cordial, ni amable y te juzga; señal que no es alguien que vaya a aportar demasiado en tu crecimiento BDSMero. Pero volviendo a ti, es probable que veas cosas que no entiendas, que no compartas… incluso podría pasar que alguna escena o dinámica de otra relación te violente porque no casa con tu perspectiva. No hagas de tus preferencias una moral universal. El respeto a la diversidad es básico para la convivencia.

 No intentes meter en rol a nadie. Siendo, como supongo, tu primera toma de contacto con alguien, evitar la negociación explícita y “forzar” que alguien actúe desde su rol contigo no es una buena elección. Por un lado, porque puedes incomodar a la otra persona. Por otro lado, y más importante, cuanto más explícita la conversación, mayor seguridad tenemos de que “hablamos de lo mismo”. Con esto no quiero decir que todo el mundo sea un amor, higos de fruta que la lían de forma intencionada hay, pero los malentendidos pueden generar también muchas situaciones incómodas que mejor evitarlas.

 Actúa como lo haces en la calle: no te entrometas en lo que no te incumbe y no toques lo que no es tuyo. No rompas escenas, ni toques juguetes, collares, ni personas; gracias. Que sí, que estás flipándolo fuertecito, que nunca has visto cachivaches tan curiosos y que quieres ser como esa persona a la que ves jugar de mayor porque, ¡yauza! Pero controla tu emoción. Siempre podrás hablar con la gente cuando ya esté socializando, pedir permiso para tocar cosas y esperar el consentimiento. Esto no es un sueño que se desvanece cuando suena el despertador, hay tiempo para seguir explorando en otras ocasiones.

 ¿Quieres probar algo? ¡Piénsalo bien! Si tengo que ser sincera y decirte lo que me pide el cuerpo que te diga, te diría “echa el freno, madaleno”. Soy de las que opina que mejor prevenir que curar. Mejor esperar a conocer a la gente bien, verla jugar, tener referencias… pero somos humanos, y el gusanillo es muy malo. Lo sé. En caso de que estés modo cabraloca ON, aunque sea, negocia bien, toma todas las medidas de seguridad que estén en tu mano, avisa a la gente (quienes van contigo y/o a tu llamada de seguridad) de lo que está a punto de pasar… Por favor, usa un poquico de sensatez.

Lanzados todos estos warnings, me explico. Creo que en la vida en general, pero en el BDSM en particular, te ahorras muchos disgustos si lo entiendes como preparar un coche de carreras: empieza por los frenos y luego métele potencia al motor. Si empiezas por el motor y cuando estés en ruta te emocionas, es probable que tus frenos no sean suficientes. Y ese tipo de hostias duelen para mal.

Pero, por no acabar el artículo con este mal sabor de boca, quiero recordarte todas las cosas maravillosas que te esperan en tu primera fiesta de BDSM: conocer a gente nueva (gente que lleva mucho en la escena, gente con gustos similares o con afinidad…), aprender mucho sobre prácticas y socializar en la escena, conocer un espacio en el que (seguramente) se te acoja sin críticas ni juicios… En definitiva, cuando llegamos no arrasamos, no nos llevamos todo aquello con lo que soñábamos en forma de recuerdo a nuestra casa; pero hemos dado el primer paso, que no es poco.

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