Indecisa no, ‘anViciosa’ un rato

Ser mujer sigue siendo una realidad bien distinta de otras. A pesar de la existencia de referentes divergentes de la prototípica mujer que aspira a casarse, tener hijos y una tranquila vida monógamalas mujeres hedonistas siguen en el punto de mira.

Como sucede con mujeres no heterosexuales (por mencionar solo uno de los colectivos afines, que hay más), a las mujeres hedonistas se nos permite existir, siempre y cuando aceptemos algunas premisas. He aquí unas cuantas:

anviciosa mujeres hedonistas- “Es solo una fase, ya decidiremos”: A la gente le molesta muy mucho cuando tiene que digerir que así eres y así vives, por lo que intentan convencerte de que así vives, pero no eres así. Todas las mujeres tenemos licencia para perdernos pero, al parecer, no para decidir que en el laberinto somos felices.

- “Padeces inmadurez”: Una vez ya te has pegado con el mundo y has explicado que, simplemente, te puede tu faceta hedónica y los placeres de los encuentros, te aceptarán. Obvio, siempre y cuando tú admitas que eso es un problema. “No, cari, no, no es un estilo de vida, como el de tu vecino el que va de follarín por la vida, tú, al ser mujer, eres una pieza rota. Pero, hey, alegra esa cara, te queremos a pesar de ello”.

- “Bienvenida al club de las easy target”: La horrible doble moral sexual hará que puedas ser objeto de deseo por mero morbo. Es más, habrá quienes olviden que tu consentimiento cuenta, total, ¿qué coño te importa, si haces de todo? O eso dicen los rumores, claro. Somos algo así como una barra libre self-service en estas mentes tan poco evolucionadas.

Y así, suma y sigue, suma y sigue con mitos que pretenden hacer de un tipo de mujer empoderada, su mujer juguete. ¿Por qué? Porque mientras otros modelos de mujeres empoderadas no chirrían tanto con sus esquemas, ya que han elegido los caminos preferentes, nosotras rompemos.

Aún estamos en una sociedad bastante distante con las mujeres hedonistas. Es decir, con aquellas con un alto deseo por el propio juego o el encuentro. Hablando en plata, aún hay mucho prejuicio porque estas mujeres son unas ‘guarrillas’. A ellas, se les pone muchas etiquetas, algunas de las que yo he padecido han sido: indecisa, promiscua, viciosa… ¿y si realmente lo que soy es soy anviciosa, así, con ‘N’ y ‘V’?

 

Sí, anviciosa. Ya que vivimos en una sociedad que no siempre nos entiende, ni quiere, ni lo intenta; tal vez podamos proponerle una solución a su ‘shock’ y ésta es la mía: somos anviciosas. Si la ambición es, dejando de lado definiciones prejuiciosas (que sí, que aún se hacen) un deseo ferviente por un objetivo, la anvición es el deseo ferviente por el juego erótico, el disfrute, la experimentación… eso que por horrible herencia cristiana llamamos vicio.

Nosotras somos las mujeres que dan tanto o más valor a un encuentro erótico o a un juego que a una relación. Es más, tampoco somos unas anti-relación, no siempre. Pero este es otro prejuicio y otra presunción por un pensamiento que sigue contaminado de moral religiosa de otros siglos.

Somos las guarras, las putas, las indeseables… esas que por error llamabais queriendo estigmatizar más aún “las fáciles”. Pero no somos fáciles, porque tenemos clara nuestra apuesta y tenemos claro que somos nosotras quienes decidimos.

Claro que hay más tipos de mujeres empoderadas, claro que la que no es anviciosa es empoderada si ha tomado decisiones y ha hecho caso a sus deseos en lugar de a los estereotipos o deseos de su entorno.

No obstante, tengo que volver a repetirme. Toda opción es válida, pero en la realidad, sigue habiendo apuestas perdedoras y entre ellas estamos las mujeres hedonistas, lasanviciosas. Desterremos insultos y las palabras que en realidad definen otras cosas (zorra es un animal, puta es una profesión, guarra es quien carece de higiene…) y pongamos en valor otros modelos de mujeres, pongamos en valor la diversidad y entre toda ella, pongámonos en valor las anviciosas

 

(Publicación original en: www.somospeculiares.com) 

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