El hechizo del látex

Catsuits, bodys, ropa interior, complementos… Hoy en día cualquier prenda que te imagines se puede hacer en látex, ¡incluso máscaras! Si aún no lo has probado y quieres saber más sobre este tejido y la experiencia de llevarlo puesto, sigue leyendo para leer mi primera experiencia con ropa de látex.

Cada vez es más conocido el látex y cada vez es más conocidos son sus seguidores.  Es más, cada vez vemos más famosas y famosos que lucen modelitos de látex ya sea en vídeos, galas, fiestas...

Katy Perry más feliz que una perdiz vestida de látex

Sin embargo, en lo que uso del látex en un sentido más allá del estético se refiere, está claro que no con todo el mundo encaja, como cualquier otra cosa que puede estar vinculada a la sexualidad, la erótica y la amatoria: no tiene por qué encajar. En mi caso, aún no sé deciros si en mero sentido estético o más allá del mismo, pero sí que encajó.

Resulta que estaba yo en un evento en el que sabía que me traerían los complementos que formarían parte de mi primera experiencia con el látex: unos guantes largos con apertura para los dedos. Una parte de mí tenía cierto recelo: ¿y si me agobiaba? ¿y si me sentía y veía como una morcilla de Burgos? ¿y si me asaba de calor a pesar de ser noviembre?

Sin embargo, cuando vi en foto a mis pequeños futuros guantes… decir que me enamoré es poco. La culpa es de Gandini Látex, principiante en el látex, pero innegablemente maravillosa transformando el látex en ropa.

Ya verlos en persona fue una locura. Lucían ideales. Con los rombos imitando a los de Harley, en ese maravillo combo de rojo y negro.

Mis pequeñines antes de llegar a la fiesta

Con un poco de ayuda y bastante Vivishine, entraron y, valga la ironía, me iban como un guante. Pero, ¿qué es lo realmente genial del látex?

  • Da calor. En noviembre eso es guay, muy guay. En agosto ya… es otro cantar.
  • Sienta genial y, si es a medida, 'aprieta pero no ahoga'. Al ir pegado a la piel, incluso si es un vestido, no hay nada que se ajuste mejor a las formas propias del cuerpo.
  • La percepción del tacto se multiplica. Unas caricias de alguien a través del látex se vuelven en la caricia más especial que has recibido nunca. Si tengo que compararlo a algún otro tipo de estimulación cotidiana que (me) enloquece, sería acariciar la nuca, especialmente, cuando se tiene pelo corto, ¡una pasada!

En resumen, además de la estética te llevas una forma única de intensificar la vivencia de las caricias, ¿quién no quiere probarlo ahora? 

 

¡Ojo! Que el látex no son sólo maravillas y fantasía. El látex requiere de cuidados especiales: se debe guardar con unos pocos polvos de talco y papel de cebolla para evitar que se pegue, debe vestirse con lubricantes de base de agua o productos como Vivishine, lavarse tras su uso… Como veis, también conlleva algunas responsabilidades responsabilidades.

Además, hay muchas formas de experimentar el látex. La ropa y complementos son lo más conocidos y, en proporción, se hacemos una compra pequeña, los menos costosos. Otra forma de probar el látex es a través del uso de las camas de vacío o vacbed, en inglés, (no recomendadas a priori para personas claustrofóbicas). Consiste, hablando mal y pronto, en un sobrecito de látex en el que nos introducimos para que después realicen el efecto vacío con nosotrxs dentro. Un Han Solo fetish. La experiencia es mucho más intensa, la confianza en la persona de quién dependes tiene que ser total, especialmente si se usa una que sólo tenga un agujero respiratorio o que ni si quiera lo tenga. En definitiva, no es  para cualquiera. Además de que, como es obvio, una de estas estructuras es más costosa que un vestido o un conjunto sencillo de látex y los cuidados son mucho mayores. 

Recreación fetish de la famosa captura de Han Solo

De todas formas, seas de quienes empiezan poco a poco o bien de quienes quieren emociones más intensas, está claro que una vez lo pruebas, la probabilidad de enamoramiento es alta si ya algo te llamaba a usarlo. Es más, a partir de esa noche comencé a entender que a algunas peculiaridades se las llamara fetiches; no por ser patológicas, ni obsesivas, ni nada de esto que suele creer la gente desde fuera. La palabra fetiche tiene origen en la palabra 'fetiço' que significa hechizo. Desde luego, desde aquella noche tengo claro que hay experiencias que lo son.

 

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