Disuasión, prevención, educación

 Este último escrito entre los artículos
“fundacionales” pretende explicar cuál será mi objetivo mediante este blog.
Señalar cuál será la diferencia y el valor añadido de este blog desarrollado
desde la perspectiva de la sexología sustantiva y la filosofía de la
intervención participativa.
La primera idea para este artículo fue el
acudir a las definiciones de la RAE, no obstante, en alguna de las palabras las
definiciones eran tan variadas y casi hasta contradictorias, que preferí
basarme en lo que a rasgos generales se entiende por cada cual.
 Por disuasión, se podría decir que
entendemos la acción de hacer cambiar a alguien de opinión con respecto a sus
acciones futuras, sus ideas u opiniones.
 Por prevención, la acción de advertir,
informar, con fin de evitar que algo suceda. Algo que podría ser tanto malo per
se como malo en potencia por sus posibles consecuencias.
 Por educación,… con la educación es
donde más dudas nos pueden asaltar. La RAE insiste en que “doctrinar” es
educar. Sin embargo, etimológicamente, el verbo “excudere” significa “sacar
afuera”. Sacar algo que ya se tiene. Y de ahí partimos.
 No es menester de la sexología ni meter
miedo, ni hacer cambiar de opinión a alguien, sino potenciar a cada individuo
de forma que, con la información en su mano, pueda tomar las decisiones de
forma libre y autónoma. Porque, como señaló Albert Ellis, en la sexualidad “hay
más variables cultivables que trastornos curables”.
 No busco en este blog meter miedo a
nadie, sino informar: qué es eso, cuándo sucede, cómo, cuáles son todos los
beneficios que ello conlleva, cómo gestionarlo, qué riesgos hay, qué
probabilidades, qué puede suceder,… y que cada cual, según sus criterios
internos, sus preferencias, intereses, objetivos y valores, ande su camino con
la información que brindo.
 La Sexologia sustantiva se aleja
bastante de la lógica que sigue siendo la imperante en otros tipos de atención
a sujetos, como puede ser el caso de la medicina, donde es más habitual recibir
órdenes que opciones; “por nuestro bien”. Como suponemos que el bien de cada
uno cada cual lo sabrá identificar, no nos metemos en objetivos imposibles de
encauzar.
 Además, quien da órdenes da al sujeto
pan para hoy y hambre para mañana; no lo dota de información de forma que, en
un futuro, no tenga que volver a consultar y pueda decidir por sí mismo, que
es, como ya he dicho, otro de los objetivos de la Sexología.

 

 Desde esta perspectiva, pues, trataré
de acoger, atender y responder todas aquellas dudas que haya y lleguen. De esta
forma no habrá respuestas de meros “sí”es y “no”es, sino respuestas con sus
argumentaciones y contextualizaciones que permitan comprender el por qué del sí
o del no.

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