Mujeres que no se corren… acompañadas

La dificultad llamada ‘anorgasmia’ (no obtener el orgasmo) ha sido siempre conocida como más habitual en las mujeres. Estos últimos años, con muchos factores mediante, cada vez se ven más casos de ‘anorgasmia en pareja’; es decir, personas que no obtienen el orgasmo cuando están con sus parejas pero sí solas. Hablando mal y pronto, cada vez se ven más mujeres que no se corren acompañadas.

Lo primero que deberían escuchar estas mujeres es la mínima reeducación sexual conceptual. Recordad que disfrutar, orgasmar, eyacular y tener una vivencia satisfactoria del encuentro no son lo mismo. Si llamamos a las cosas por su nombre, las dificultades se identifican de forma más fácil (y muchas veces no son tan horrendas como lo parecían).

Además, también ayuda un mensaje ‘tranquilizador’ que para quienes no viven con la dificultad es algo obvio: te cuesta orgasmar cuando estás con otra persona porque no estás haciendo lo mismo que cuando estás sola, ni si quiera cuando haces la misma práctica; porque nunca será lo mismo estar en solitario que con otra persona.

En compañía el placer cambia

Dicho lo más básico para construir un nuevo punto de partida para enfrentarnos a la dificultad, he aquí unos tips sobre cuestiones a tener en cuenta para disfrutar en pareja:

  • La comodidad y la confianza son tus aliadas: Disfruta del aquí y el ahora y de tu cuerpo que es la vía para el placer.
  • Explora tus deseos previamente: a veces nos olvidamos de lo que realmente deseamos, de lo que nos atrae. Revisa tus deseos mentalmente antes de los encuentros e inclúyelos.
  • Críticas constructivas y peticiones, welcome: nadie puede prever cómo le apetece a alguien cualquier cosa (no, ni siquiera cuando le conoces desde hace tiempo; la gente cambia). Por eso, genera un ambiente acogedor y fructífero para aspectos a mejorar que quieras comentar y, cómo no, ¡también puedes pedir!
  • Busca tu propio placer: si parte del placer depende de algo que tu misma puedes obtener, céntrate en ello. Tu función no es sólo dar placer y que la otra parte te la dé; también es pasártelo bien.

Por último y, englobando todo lo anterior, desmelénate, olvida tus vergüenzas, pierde el control (aunque sea un poquito). Hay veces que no se disfruta tanto porque no se está inmersa en la experiencia o se está más pendiente de ser deseable que disfrutante. Piérdete en el momento y en las sensaciones; sólo así aumentarás la probabilidad de que le orgasmo llegue. Y sí, he dicho probabilidad, porque el camino hacia el orgasmo, a fin de cuentas, es como una ola que hay que surfear, un equilibrio y avance a mantener, que también requiere su entrenamiento. Así que, mantén la calma, céntrate en ti y disfruta.

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